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Radiofrecuencia Facial

El aumento de personas que deciden mejorar su imagen sin pasar por un quirófano ha instaurado procedimientos cada vez menos invasivos y con un tiempo de inactividad menor. El último sistema anti-edad es la Radiofrecuencia facial.
Es un sistema no invasivo, no agresivo y que combina la radiofrecuencia con otros sistemas avanzados de seguridad para supervisar la temperatura de la piel y regular el tratamiento.
Durante el tratamiento con Radiofrecuencia el paciente nota un pequeño calor sobre la epidermis, el que penetra en la dermis. Puede observarse un leve enrojecimiento al finalizar la sesión, que rápidamente desaparece. Durante el tratamiento se percibe una mejoría paulatina de la piel. Aumenta la tensión de la misma, produciéndose un efecto lifting que presenta mejores resultados en el cuello, mejillas, pómulos, contornos de labios y ojos.
Los resultados son más sutiles que los del un lifting y se hacen visibles inmediatamente después del tratamiento aunque el efecto es más notable después de tres meses (el resultado final se observa luego de 2 a 3 meses de la última sesión, dado que la producción de colágeno en la dermis es un proceso lento), cuando el colágeno ya ha crecido, rellena las arrugas y tensa la piel. La duración del efecto se estima entre dos y tres años.
Se recomienda una o dos sesiones de radiofrecuencia cada semana, hasta un máximo de 12, cuya periodicidad se establecerá dependiendo de los objetivos, la edad, el área tratada y el tipo de piel. (Por ejemplo, en pieles finas los resultados son más rápidos)
Los efectos estéticos inmediatos, junto con la sensación de relajación y bienestar implica que este método también puede estar indicado para clientes que cuando es necesario estar en una esplendida forma para un evento importante, con una sola sesión, prestando especial atención a la cara, será posible que el cliente muestre un aspecto rejuvenecido espectacular.